Volver a un punto de restauración anterior
De pequeño me fascinaban los libros donde podías escoger el destino de la historia (Elige tu propia aventura, más de 44 soluciones distintas…).
La confianza de poder volver atrás, tomar decisiones alternativas a las escogidas y eludir las consecuencias de la opción anterior, evitando encontrarme la página de FIN, me brindaba tranquilidad.

En el libro de Ted Chiang, “EXHALACIÓN“, se explora esta idea desde un punto de vista similar en forma de “volver a un punto de guardado anterior“.
Chiang escribe historias entre fantasía y ciencia ficción que tratan distintos temas sociales. Y consigue hacerlo vulgarizando conceptos complicados y jugando con ellos.
En un relato que trata acerca de cómo educar a mascotas virtuales o digitantes (mínimo spoiler) los cuidadores se enfrentan a la opción de volver atrás a un punto de guardado anterior previo a una experiencia que no consideren provechosa para el desarrollo de su amigo virtual.
Esta es una opción que en sistemas operativos como Windows usábamos para revertir el equipo a una configuración estable conocida. Pero, imagina por un momento que la vida real ofreciese la posibilidad de volver a un punto de guardado anterior en tu línea de vida. ¿Te aventurarías a utilizarla?

A primera vista, esta opción parece tentadora. Evitaríamos errores (¿?), tomaríamos decisiones más “acertadas” y viviríamos una vida más “satisfactoria”. Sin embargo, reflexionemos sobre las implicaciones de esta capacidad. Al regresar a un punto anterior, perderíamos el conocimiento valioso que surge de la experiencia, aunque fuese dolorosa.
Considera el caso de volver a tener que escoger la formación profesional que elegiste, retornar a momentos previos a aquella conversación de desarrollo con tu jefe, romper con nuestra actual pareja tras una discusión o cambiar de amigos por no haberse cumplido tus expectativas. Volver a ese momento supone sacrificar el aprendizaje que esas experiencias nos brindaron, el conocimiento de nosotros mismos al que tuvimos que enfrentarnos, la toma de conciencia de asumir riesgos o la capacidad de superar adversidades.

Personalmente, creo que es crucial aprender de nuestras experiencias, incluso de las más dolorosas. Son todas nuestras vivencias las que nos moldean como personas, las que nos permiten crecer y madurar.
No obstante, siendo brutalmente honesto, si la opción de volver a un punto de guardado anterior existiera, me sería muy tentador no utilizarla ni siquiera en situaciones excepcionales, como para prevenir daños graves a mí mismo o a otros…
¿Y tú qué piensas? ¿Te aventurarías a volver a un punto de guardado anterior en la vida real?


