Personal Development

Volver

He vuelto.

Hacía tiempo que esta web estaba bastante abandonada. Demasiado.

La creé hace ya unos años con una idea bastante sencilla: tener un lugar donde guardar lo que iba escribiendo en LinkedIn, y evitar que algunas reflexiones acabaran perdiéndose en ese extraño agujero negro que son las redes sociales cuando pasa el tiempo.

Porque LinkedIn está muy bien para compartir. Pero no tanto para conservar ni buscar de forma ordenada.

Y esta mañana, poniendo de nuevo el blog en orden, recuperando artículos antiguos y revisando cosas que escribí hace tres, cuatro o cinco años, me he dado cuenta de algo: también es interesante volver a encontrarse con lo que uno pensaba entonces.

En algunas cosas sigo pensando exactamente igual. En otras, probablemente hoy escribiría algo distinto. Y eso también está bien.

Escribir obliga a ordenar las ideas. A detenerse un rato. A intentar explicar por qué piensas lo que piensas. Y, en un mundo en el que cada vez consumimos más información y dedicamos menos tiempo a procesarla, creo que ese ejercicio tiene incluso más sentido que cuando empecé el blog.

Hay otra razón por la que quiero recuperar este espacio: la curiosidad.

Siempre he tenido la costumbre de tirar del hilo cuando algo me interesa. Leer, preguntar, buscar otra opinión, intentar entender cómo funciona o por qué ocurre. A veces tiene que ver con mi trabajo y otras veces absolutamente nada.

Y muchas de las cosas que he escrito nacieron precisamente de ahí. No de tener una respuesta, sino de haber encontrado una buena pregunta.

Quizá por eso sigo creyendo en curiosear. Porque curiosear obliga a detenerse. A ordenar lo que has descubierto, confrontarlo con lo que ya pensabas y, muchas veces, descubrir que la idea con la que empezaste no era exactamente la que tenías al terminar.

En tiempos de respuestas instantáneas (y ahora más que nunca con la inteligencia artificial) creo que conservar la curiosidad es casi una obligación.

Tener acceso a todas las respuestas no debería hacernos perder las ganas de hacernos preguntas.

Así que he vuelto.

No puedo prometer una frecuencia de publicación.

Ni un artículo cada semana, ni cada mes. Seguramente sería una promesa destinada a incumplirse.

Lo que sí puedo asumir es el compromiso de seguir trayendo aquí aquellas reflexiones que crea que merece la pena conservar.

Sobre liderazgo, empresa, tecnología, salud, libros o cualquier otra cosa que me haga detenerme un rato y pensar.

Sobre cualquier pregunta que me haga tirar del hilo.

Y hay también algo de legado en todo esto. Sin darle demasiada solemnidad a la palabra.

Me gusta pensar que dentro de unos años alguien, un compañero, un amigo, mi hijo o simplemente alguien que llegue aquí por casualidad, podrá encontrar estas ideas ordenadas, accesibles y fuera del ruido de una red social.

Tan inconexas, quizás, como fueron creadas.Como una brújula en tiempos de GPS: habrá formas mejores de encontrar el camino, pero esta lleva un recorrido grabado en ella. Sin más pretensión que dejarlas aquí.

Quizá algunas ideas hayan envejecido bien, y otras no tanto. Como yo.

Pero serán las cosas sobre las que, en algún momento, me mereció la pena pararme a pensar.

Así que he vuelto.
Sigo en pie.