{"id":817,"date":"2026-10-03T07:56:55","date_gmt":"2026-10-03T07:56:55","guid":{"rendered":"https:\/\/rafaguilarc.com\/?p=817"},"modified":"2026-10-03T08:02:14","modified_gmt":"2026-10-03T08:02:14","slug":"la-catedral-que-construyo-cada-dia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/rafaguilarc.com\/?p=817","title":{"rendered":"La catedral que construyo cada d\u00eda"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando viajo y me encuentro con una catedral, suelo detenerme a mirarla.  Pienso en qui\u00e9n hubo detr\u00e1s de aquello. Qui\u00e9n la imagin\u00f3 cuando todav\u00eda no hab\u00eda nada. Qui\u00e9n se atrevi\u00f3 a proponerla. <br>Y en todos los artesanos que dedicaron su ingenio, su tiempo y buena parte de su vida a levantarla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Personas que trabajaron la piedra, la madera o el vidrio y de las que no conocemos el nombre. Algunos nunca llegaron a verla terminada. Aun as\u00ed, hicieron su parte, y otros continuaron. Hay algo en eso que me conmueve y me hace sentir agradecido.<br>Siglos despu\u00e9s, ah\u00ed estoy yo, disfrutando de un trabajo al que aquellas personas entregaron tanto. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Leyendo&nbsp;<em>Los pilares de la Tierra<\/em>, de Ken Follett, esa admiraci\u00f3n encontr\u00f3 una historia: la construcci\u00f3n de la catedral de Kingsbridge, los oficios, las dificultades y las vidas entrelazadas alrededor de una obra que los superaba a todos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 estoy construyendo cada d\u00eda? \u00bfQu\u00e9 quedar\u00e1 del tiempo, del empe\u00f1o y de la ilusi\u00f3n que pongo en mi trabajo? <br>Me refiero a esa obra, tangible, visitable, que puedes mirar y reconocer. <br>Algo que has contribuido a construir, que tiene cierta consistencia y que, con suerte, seguir\u00e1 ah\u00ed cuando t\u00fa ya no est\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y alguna vez, contemplando una de esas catedrales, me he preguntado: <strong>\u00bfd\u00f3nde est\u00e1 la m\u00eda?<\/strong><br><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"940\" src=\"https:\/\/rafaguilarc.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Manquita-edited-1024x940.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-821\" style=\"width:428px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/rafaguilarc.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Manquita-edited-1024x940.webp 1024w, https:\/\/rafaguilarc.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Manquita-edited-300x276.webp 300w, https:\/\/rafaguilarc.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Manquita-edited-768x705.webp 768w, https:\/\/rafaguilarc.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Manquita-edited-1140x1047.webp 1140w, https:\/\/rafaguilarc.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Manquita-edited.webp 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un carpintero puede pasar la mano por una mesa que hizo hace veinte a\u00f1os. Un arquitecto puede volver a un edificio. Quienes trabajamos fundamentalmente con ideas, decisiones y personas lo tenemos algo m\u00e1s complicado. <br>\u00bfD\u00f3nde se queda nuestro trabajo? \u00bfQu\u00e9 parte de \u00e9l perdura?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me interesa esa idea de recibir algo que otros han empezado y dejar algo sobre lo que otros puedan seguir trabajando. La catedral permite ver esa continuidad. Puedes se\u00f1alarla, entrar en ella, tocar sus muros. En mi trabajo, esa continuidad resulta m\u00e1s dif\u00edcil de reconocer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Leyendo&nbsp;<em>Elogio de las manos<\/em>, de Jes\u00fas Carrasco, he vuelto a pensar en todo esto. Y gracias a \u00e9l he descubierto&nbsp;<em>El artesano<\/em>, de Richard Sennett, y tambi\u00e9n vino a mi memoria un libro sobre el que <a href=\"https:\/\/rafaguilarc.com\/?p=377\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">escrib\u00ed<\/a> hace tiempo:&nbsp;<em>Shop Class as Soulcraft<\/em>, de Matthew B. Crawford.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Libros que exploran qu\u00e9 significa hacer, hacer bien y qu\u00e9 nos ocurre mientras hacemos<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Pensar con las manos<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En&nbsp;<em>Elogio de las manos<\/em>, Carrasco recoge una diferencia entre Anax\u00e1goras y Arist\u00f3teles: el primero atribu\u00eda nuestra inteligencia a disponer de manos; el segundo entend\u00eda que era la inteligencia la que permit\u00eda utilizarlas de manera compleja. No s\u00e9 si hace falta resolver esa discusi\u00f3n para reconocer cu\u00e1nto aprendemos cuando trabajamos con ellas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Medir, cortar, montar, equivocarnos, desmontar y volver a probar. Hay pensamiento en todo eso. Hay anticipaci\u00f3n, atenci\u00f3n y una conversaci\u00f3n permanente entre lo que imagin\u00e1bamos y lo que realmente est\u00e1 ocurriendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La materia responde. Una pieza no encaja porque nosotros tengamos una explicaci\u00f3n estupenda de por qu\u00e9 deber\u00eda encajar. Hay que averiguar qu\u00e9 sucede y corregirlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Crawford me interes\u00f3 precisamente por esa relaci\u00f3n entre pensar y hacer. En aquella entrada del blog recog\u00eda una idea que sigo encontrando muy sugerente: separar ambas cosas empobrece el trabajo, tanto manual como intelectual. Quiz\u00e1 hemos confundido demasiado a menudo trabajar con las manos con trabajar sin pensar. Eso para mi es incluso ofensivo.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"767\" height=\"383\" src=\"https:\/\/rafaguilarc.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Artesano-edited.avif\" alt=\"\" class=\"wp-image-822\" style=\"width:535px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/rafaguilarc.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Artesano-edited.avif 767w, https:\/\/rafaguilarc.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Artesano-edited-300x150.avif 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 767px) 100vw, 767px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carrasco menciona tambi\u00e9n a Michael Polanyi y el conocimiento t\u00e1cito: sabemos m\u00e1s de lo que podemos expresar. Me parece una buena forma de acercarse a esos conocimientos que se adquieren practicando y que cuesta tanto explicar. Lo reconocemos en un buen profesional. Ve algo que nosotros todav\u00eda no vemos. Hace un peque\u00f1o ajuste. Sabe cu\u00e1ndo esperar. Si le preguntamos c\u00f3mo lo sabe, probablemente la respuesta necesite m\u00e1s tiempo que el ajuste.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Hacer bien algo<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sennett entiende la artesan\u00eda de una forma mucho m\u00e1s amplia que el oficio manual. Incluye al carpintero, al m\u00e9dico, al programador y tambi\u00e9n a quien dirige. Lo que los re\u00fane es el deseo de hacer bien su trabajo por el valor que encuentran en hacerlo bien. Y claro, esa idea me toca bastante porque me gusta poner empe\u00f1o en lo que hago. Volver sobre una propuesta, revisar una explicaci\u00f3n, intentar que algo quede mejor. A veces casi de forma obsesiva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n s\u00e9 que esa disposici\u00f3n tiene sus trampas. En&nbsp;<em>El artesano<\/em>, Sennett habla del perfeccionismo de quien se compara permanentemente con lo que podr\u00eda haber sido. Es una comparaci\u00f3n agotadora: siempre existe una versi\u00f3n imaginaria mejor que la que tenemos delante. Me reconozco en esa tentaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carrasco, por su parte, cuenta c\u00f3mo va aprendiendo a separar la iniciativa del resultado. Saber que algo puede salir regular deja de impedirle empezar. Me reconfort\u00f3 encontrar esa reflexi\u00f3n. Porque podemos dedicar tanta energ\u00eda a garantizar un resultado excelente que acabemos sin hacer nada. Y ah\u00ed hay poco oficio que desarrollar. La pr\u00e1ctica necesita intentos, errores y correcciones. <\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El deseo de terminar<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay una frase de Sennett que subray\u00e9 y qued\u00e9 mirando un buen rato: \u201c<strong><em>La paciencia de un artesano puede definirse como la suspensi\u00f3n temporal del deseo de finalizar<\/em><\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Suspender el deseo de terminar. !Qu\u00e9 dif\u00edcil! Sobre todo cuando tenemos prisa, cuando algo se atasca o cuando llevamos demasiado tiempo intentando resolverlo de la misma manera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sennett recurre al tiro con arco y a la tradici\u00f3n japonesa del <strong>ky\u016bd\u014d (\u5f13\u9053)<\/strong> para hablar de esa tensi\u00f3n: querer asegurar demasiado el tiro puede acabar estrope\u00e1ndolo  Lo leo y pienso en cu\u00e1ntas veces me ha pasado algo parecido trabajando. Insistir, apretar, volver a insistir. Como si aumentar la tensi\u00f3n fuera necesariamente a mejorar el resultado. <\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"800\" src=\"https:\/\/rafaguilarc.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/kyudo.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-824\" style=\"aspect-ratio:1.250036806203072;width:463px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/rafaguilarc.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/kyudo.webp 1000w, https:\/\/rafaguilarc.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/kyudo-300x240.webp 300w, https:\/\/rafaguilarc.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/kyudo-768x614.webp 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces lo que hace falta es parar un momento. Mirar de otra manera. Cambiar la pregunta. Escuchar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carrasco recoge tambi\u00e9n esa experiencia de quedar absorto en una tarea, hasta perder durante un rato la conciencia de uno mismo. Me interesa mucho ese estado. Estar suficientemente implicado como para olvidarte de c\u00f3mo est\u00e1s quedando t\u00fa. Esto me lleva a una idea sobre la que ya escrib\u00ed aqui: el <em><a href=\"https:\/\/rafaguilarc.com\/?p=38\">flow<\/a><\/em>. Ese estado en el que est\u00e1s tan metido en lo que haces que pierdes la noci\u00f3n del tiempo y, durante un rato, te olvidas de ti mismo. La atenci\u00f3n se concentra en el trabajo, en lo que tienes entre manos.  Y disfrutas haciendo, incluso cuando lo que haces exige esfuerzo..<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Lo que queda<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El trabajo manual tiene algo que envidio: su resultado se puede tocar. Adem\u00e1s, Carrasco habla de construir con voluntad de perdurar, de hacer algo que vaya m\u00e1s all\u00e1 del apa\u00f1o. Entiendo muy bien esa aspiraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero por otro lado una mesa puede romperse y una idea puede durar generaciones. La duraci\u00f3n tampoco pertenece exclusivamente a lo material. Aun as\u00ed, en el trabajo con personas, con decisiones, cuesta reconocer la obra. No hay un momento claro en el que podamos alejarnos dos pasos, mirarla y decir: ya est\u00e1. De hecho, a lo mejor nos conviene que no lo haya. Las personas siguen creciendo, tomando decisiones y encontrando caminos propios. Y nuestra aportaci\u00f3n se mezcla con la de much\u00edsima otra gente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando pienso en mi catedral, cada vez pienso m\u00e1s en los profesionales que me han hecho crecer. En quienes me han ense\u00f1ado, me han exigido o han confiado en m\u00ed antes de que yo estuviera del todo preparado. Y en aquellos a cuyo crecimiento haya podido contribuir yo, humildemente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una conversaci\u00f3n que ayud\u00f3 a decidir. Una responsabilidad que alguien se atrevi\u00f3 a asumir. Una forma de trabajar que despu\u00e9s hizo suya y mejor\u00f3. Una parte de mi trabajo consiste en ayudar a que eso ocurra. Decir \u201c<em><strong>mi catedral son las personas<\/strong><\/em>\u201d exige, adem\u00e1s, cierta prudencia. Nadie es una obra m\u00eda. Tengo claro incluso que yo tampoco soy una obra exclusivamente m\u00eda. He crecido gracias a otros. Y, si hago bien mi trabajo, algo de lo que he recibido podr\u00e1 continuar a trav\u00e9s de m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ah\u00ed empiezo a reconocer mi artesan\u00eda: en el empe\u00f1o que pongo, en la atenci\u00f3n que presto, en lo que intento aprender y en lo que puedo compartir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n en aprender a aflojar. En aceptar que alguien haga las cosas de otra manera. En disfrutar cuando deja de necesitarme.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sigo sin poder se\u00f1alar mi catedral desde una plaza. Pero cuando veo crecer a una persona con la que he compartido parte del camino, siento que algo de aquel trabajo permanece.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi catedral son las personas. <br>Las que me han ayudado a crecer y aquellas a las que, con lo que s\u00e9 y lo que todav\u00eda estoy aprendiendo, pueda ayudar yo.<br><br><br>Seguir\u00e9 aportando mi parte mientras pueda. Despu\u00e9s, otros continuar\u00e1n la obra. Y probablemente, como los arquitectos, carpinteros o vidrieros de una catedral antigua, nadie recordar\u00e1 nuestros nombres.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Libros que acompa\u00f1an esta reflexi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Los pilares de la Tierra<\/em>, de Ken Follett.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Elogio de las manos<\/em>, de Jes\u00fas Carrasco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>El artesano<\/em>, de Richard Sennett.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Shop Class as Soulcraft<\/em>, de Matthew B. Crawford.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Flow: The Psychology of Optimal Experience<\/em>, de Mih\u00e1ly Cs\u00edkszentmih\u00e1lyi<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando viajo y me encuentro con una catedral, suelo detenerme a mirarla. Pienso en qui\u00e9n hubo detr\u00e1s de aquello. Qui\u00e9n la imagin\u00f3 cuando todav\u00eda no hab\u00eda nada. Qui\u00e9n se atrevi\u00f3 a proponerla. Y en todos los artesanos que dedicaron su ingenio, su tiempo y buena parte de su vida a levantarla. Personas que trabajaron la piedra, la madera o el vidrio y de las que no conocemos el nombre. Algunos nunca llegaron a verla terminada. Aun as\u00ed, hicieron su parte, y otros continuaron. Hay algo en eso que me conmueve y me hace sentir agradecido.Siglos despu\u00e9s, ah\u00ed estoy yo, disfrutando de un trabajo al que aquellas personas entregaron tanto. Leyendo&nbsp;Los pilares de la Tierra, de Ken Follett, esa admiraci\u00f3n encontr\u00f3 una historia: la construcci\u00f3n de la catedral de Kingsbridge, los oficios, las dificultades y las vidas entrelazadas alrededor de una obra que los superaba a todos. \u00bfQu\u00e9 estoy construyendo cada d\u00eda? \u00bfQu\u00e9 quedar\u00e1 del tiempo, del empe\u00f1o y de la ilusi\u00f3n que pongo en mi trabajo? Me refiero a esa obra, tangible, visitable, que puedes mirar y reconocer. Algo que has contribuido a construir, que tiene cierta consistencia y que, con suerte, seguir\u00e1 ah\u00ed cuando t\u00fa ya no est\u00e9s. Y alguna vez, contemplando una de esas catedrales, me he preguntado: \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 la m\u00eda? Un carpintero puede pasar la mano por una mesa que hizo hace veinte a\u00f1os. Un arquitecto puede volver a un edificio. Quienes trabajamos fundamentalmente con ideas, decisiones y personas lo tenemos algo m\u00e1s complicado. \u00bfD\u00f3nde se queda nuestro trabajo? \u00bfQu\u00e9 parte de \u00e9l perdura? Me interesa esa idea de recibir algo que otros han empezado y dejar algo sobre lo que otros puedan seguir trabajando. La catedral permite ver esa continuidad. Puedes se\u00f1alarla, entrar en ella, tocar sus muros. En mi trabajo, esa continuidad resulta m\u00e1s dif\u00edcil de reconocer. Leyendo&nbsp;Elogio de las manos, de Jes\u00fas Carrasco, he vuelto a pensar en todo esto. Y gracias a \u00e9l he descubierto&nbsp;El artesano, de Richard Sennett, y tambi\u00e9n vino a mi memoria un libro sobre el que escrib\u00ed hace tiempo:&nbsp;Shop Class as Soulcraft, de Matthew B. Crawford. Libros que exploran qu\u00e9 significa hacer, hacer bien y qu\u00e9 nos ocurre mientras hacemos Pensar con las manos En&nbsp;Elogio de las manos, Carrasco recoge una diferencia entre Anax\u00e1goras y Arist\u00f3teles: el primero atribu\u00eda nuestra inteligencia a disponer de manos; el segundo entend\u00eda que era la inteligencia la que permit\u00eda utilizarlas de manera compleja. No s\u00e9 si hace falta resolver esa discusi\u00f3n para reconocer cu\u00e1nto aprendemos cuando trabajamos con ellas. Medir, cortar, montar, equivocarnos, desmontar y volver a probar. Hay pensamiento en todo eso. Hay anticipaci\u00f3n, atenci\u00f3n y una conversaci\u00f3n permanente entre lo que imagin\u00e1bamos y lo que realmente est\u00e1 ocurriendo. La materia responde. Una pieza no encaja porque nosotros tengamos una explicaci\u00f3n estupenda de por qu\u00e9 deber\u00eda encajar. Hay que averiguar qu\u00e9 sucede y corregirlo. Crawford me interes\u00f3 precisamente por esa relaci\u00f3n entre pensar y hacer. En aquella entrada del blog recog\u00eda una idea que sigo encontrando muy sugerente: separar ambas cosas empobrece el trabajo, tanto manual como intelectual. Quiz\u00e1 hemos confundido demasiado a menudo trabajar con las manos con trabajar sin pensar. Eso para mi es incluso ofensivo. Carrasco menciona tambi\u00e9n a Michael Polanyi y el conocimiento t\u00e1cito: sabemos m\u00e1s de lo que podemos expresar. Me parece una buena forma de acercarse a esos conocimientos que se adquieren practicando y que cuesta tanto explicar. Lo reconocemos en un buen profesional. Ve algo que nosotros todav\u00eda no vemos. Hace un peque\u00f1o ajuste. Sabe cu\u00e1ndo esperar. Si le preguntamos c\u00f3mo lo sabe, probablemente la respuesta necesite m\u00e1s tiempo que el ajuste. Hacer bien algo Sennett entiende la artesan\u00eda de una forma mucho m\u00e1s amplia que el oficio manual. Incluye al carpintero, al m\u00e9dico, al programador y tambi\u00e9n a quien dirige. Lo que los re\u00fane es el deseo de hacer bien su trabajo por el valor que encuentran en hacerlo bien. Y claro, esa idea me toca bastante porque me gusta poner empe\u00f1o en lo que hago. Volver sobre una propuesta, revisar una explicaci\u00f3n, intentar que algo quede mejor. A veces casi de forma obsesiva. Tambi\u00e9n s\u00e9 que esa disposici\u00f3n tiene sus trampas. En&nbsp;El artesano, Sennett habla del perfeccionismo de quien se compara permanentemente con lo que podr\u00eda haber sido. Es una comparaci\u00f3n agotadora: siempre existe una versi\u00f3n imaginaria mejor que la que tenemos delante. Me reconozco en esa tentaci\u00f3n. Carrasco, por su parte, cuenta c\u00f3mo va aprendiendo a separar la iniciativa del resultado. Saber que algo puede salir regular deja de impedirle empezar. Me reconfort\u00f3 encontrar esa reflexi\u00f3n. Porque podemos dedicar tanta energ\u00eda a garantizar un resultado excelente que acabemos sin hacer nada. Y ah\u00ed hay poco oficio que desarrollar. La pr\u00e1ctica necesita intentos, errores y correcciones. El deseo de terminar Hay una frase de Sennett que subray\u00e9 y qued\u00e9 mirando un buen rato: \u201cLa paciencia de un artesano puede definirse como la suspensi\u00f3n temporal del deseo de finalizar\u201d. Suspender el deseo de terminar. !Qu\u00e9 dif\u00edcil! Sobre todo cuando tenemos prisa, cuando algo se atasca o cuando llevamos demasiado tiempo intentando resolverlo de la misma manera. Sennett recurre al tiro con arco y a la tradici\u00f3n japonesa del ky\u016bd\u014d (\u5f13\u9053) para hablar de esa tensi\u00f3n: querer asegurar demasiado el tiro puede acabar estrope\u00e1ndolo Lo leo y pienso en cu\u00e1ntas veces me ha pasado algo parecido trabajando. Insistir, apretar, volver a insistir. Como si aumentar la tensi\u00f3n fuera necesariamente a mejorar el resultado. A veces lo que hace falta es parar un momento. Mirar de otra manera. Cambiar la pregunta. Escuchar. Carrasco recoge tambi\u00e9n esa experiencia de quedar absorto en una tarea, hasta perder durante un rato la conciencia de uno mismo. Me interesa mucho ese estado. Estar suficientemente implicado como para olvidarte de c\u00f3mo est\u00e1s quedando t\u00fa. Esto me lleva a una idea sobre la que ya escrib\u00ed aqui: el flow. Ese estado en el que est\u00e1s tan metido en lo que haces que pierdes la noci\u00f3n del tiempo y, durante un rato, te olvidas de ti mismo. La atenci\u00f3n se concentra en el trabajo, en lo que tienes entre manos. Y disfrutas haciendo, incluso cuando lo que haces exige esfuerzo.. Lo que queda El trabajo manual tiene algo que envidio: su resultado se puede tocar. Adem\u00e1s, Carrasco habla de construir con voluntad de perdurar, de hacer algo que vaya m\u00e1s all\u00e1 del apa\u00f1o. Entiendo muy bien esa aspiraci\u00f3n. Pero por otro lado una mesa puede romperse y una idea puede durar generaciones. La duraci\u00f3n tampoco pertenece exclusivamente a lo material. Aun as\u00ed, en el trabajo con personas, con decisiones, cuesta reconocer la obra. No hay un momento claro en el que podamos alejarnos dos pasos, mirarla y decir: ya est\u00e1. De hecho, a lo mejor nos conviene que no lo haya. Las personas siguen creciendo, tomando decisiones y encontrando caminos propios. Y nuestra aportaci\u00f3n se mezcla con la de much\u00edsima otra gente. Cuando pienso en mi catedral, cada vez pienso m\u00e1s en los profesionales que me han hecho crecer. En quienes me han ense\u00f1ado, me han exigido o han confiado en m\u00ed antes de que yo estuviera del todo preparado. Y en aquellos a cuyo crecimiento haya podido contribuir yo, humildemente. Una conversaci\u00f3n que ayud\u00f3 a decidir. Una responsabilidad que alguien se atrevi\u00f3 a asumir. Una forma de trabajar que despu\u00e9s hizo suya y mejor\u00f3. Una parte de mi trabajo consiste en ayudar a que eso ocurra. Decir \u201cmi catedral son las personas\u201d exige, adem\u00e1s, cierta prudencia. Nadie es una obra m\u00eda. Tengo claro incluso que yo tampoco soy una obra exclusivamente m\u00eda. He crecido gracias a otros. Y, si hago bien mi trabajo, algo de lo que he recibido podr\u00e1 continuar a trav\u00e9s de m\u00ed. Ah\u00ed empiezo a reconocer mi artesan\u00eda: en el empe\u00f1o que pongo, en la atenci\u00f3n que presto, en lo que intento aprender y en lo que puedo compartir. Tambi\u00e9n en aprender a aflojar. En aceptar que alguien haga las cosas de otra manera. En disfrutar cuando deja de necesitarme. Sigo sin poder se\u00f1alar mi catedral desde una plaza. Pero cuando veo crecer a una persona con la que he compartido parte del camino, siento que algo de aquel trabajo permanece. Mi catedral son las personas. Las que me han ayudado a crecer y aquellas a las que, con lo que s\u00e9 y lo que todav\u00eda estoy aprendiendo, pueda ayudar yo. Seguir\u00e9 aportando mi parte mientras pueda. Despu\u00e9s, otros continuar\u00e1n la obra. Y probablemente, como los arquitectos, carpinteros o vidrieros de una catedral antigua, nadie recordar\u00e1 nuestros nombres. Libros que acompa\u00f1an esta reflexi\u00f3n Los pilares de la Tierra, de Ken Follett. Elogio de las manos, de Jes\u00fas Carrasco. El artesano, de Richard Sennett. Shop Class as Soulcraft, de Matthew B. Crawford. Flow: The Psychology of Optimal Experience, de Mih\u00e1ly Cs\u00edkszentmih\u00e1lyi<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":823,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2,4,5],"tags":[],"class_list":["post-817","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-books","category-leadership","category-personal-development"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/rafaguilarc.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/817","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/rafaguilarc.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/rafaguilarc.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/rafaguilarc.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/rafaguilarc.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=817"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/rafaguilarc.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/817\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":830,"href":"https:\/\/rafaguilarc.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/817\/revisions\/830"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/rafaguilarc.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/823"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/rafaguilarc.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=817"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/rafaguilarc.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=817"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/rafaguilarc.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=817"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}